Investigación Antienvejecimiento y NAD+
Uno de los principales resultados del envejecimiento es la disminución en calidad y actividad de las mitocondrias. Las mitocondrias son las plantas de energía del cuerpo, responsables de funciones que van desde la actividad neuronal hasta la digestión y el movimiento muscular. La disfunción mitocondrial se asocia con el envejecimiento y con diversas enfermedades. La evidencia indica que el envejecimiento mitocondrial contribuye a la senescencia celular, inflamación y cambios en la actividad de células madre[5].
Investigaciones recientes sugieren que parte del deterioro mitocondrial relacionado con la edad puede revertirse mediante suplementación con NAD+. Este hallazgo fue popularizado por David Sinclair de Harvard, quien en 2013 mostró que las mitocondrias musculares de ratones podían restaurarse a un estado más joven mediante la administración de un precursor del NAD+[6].
Estudios demostraron que la disminución del NAD+ induce un estado pseudohipóxico que interrumpe la comunicación entre el núcleo y las mitocondrias. Al restaurar los niveles de NAD+, la función mitocondrial mejora y la comunicación celular se normaliza[7].
El NAD+ también activa el gen SIRT1, responsable de codificar la proteína sirtuina 1, involucrada en longevidad, reparación del ADN, metabolismo y reducción de inflamación[8].
El Rol del NAD+ en la Función Muscular
En modelos animales, el envejecimiento muscular ocurre en dos etapas. La primera, reversible, se debe a la disminución de genes mitocondriales. La segunda aparece cuando los genes mitocondriales y nucleares fallan. El NAD+ puede revertir la fase 1, pero no la fase 2 si ya empezó. Esto sugiere que la suplementación temprana con NAD+ es clave[9].
El ejercicio físico también mejora la función mitocondrial y protege contra deterioro relacionado con la edad, aumentando PGC-1-alfa, un regulador de genes metabólicos[10], [11].
NAD+ en Enfermedades Neurodegenerativas
Las alteraciones en los niveles de NAD+ están vinculadas a enfermedades como Alzheimer y Huntington. La suplementación de NAD+ reduce la producción de radicales libres, mejora la función mitocondrial y puede tener efectos protectores junto con inhibidores de PARP[12].
En modelos de Parkinson, la suplementación de NAD+ protege a las neuronas dopaminérgicas y mejora los déficits motores[13].
La vía del triptófano (vía del quinurenino) muestra que NAD+ podría prevenir la degradación de neurotransmisores esenciales y proteger contra desbalances metabólicos implicados en enfermedades neurológicas[14].
El Rol del NAD+ en la Reducción de la Inflamación
El NAD+ es regulado por NAMPT, una enzima asociada con inflamación, obesidad, diabetes tipo 2 y cáncer. Altos niveles de NAMPT junto con bajos niveles de NAD+ generan inflamación sistémica. La suplementación con NAD+ puede ayudar a modular este proceso[15].
La interacción NAD+/NAMPT también está relacionada con la resistencia a la insulina, proceso base de diabetes y enfermedades cardiovasculares[16].
NAD+ en Tratamientos de Adicción
El alcohol y las drogas deterioran los niveles de NAD+, afectando nutrición, humor y función cognitiva. La suplementación con NAD+ se ha usado desde los años 60 y estudios modernos muestran reducción de ansiedad, estrés y ansias por sustancias adictivas cuando se combina con aminoácidos específicos[17].
Suplementación de NAD+ y el Futuro de la Investigación Antienvejecimiento
Modelos animales muestran que NAD+ puede revertir parte del envejecimiento mitocondrial. Ensayos clínicos en neurodegeneración y diabetes están en progreso. El NAD+ podría ayudar a ralentizar, detener o incluso revertir enfermedades crónicas.
El NAD+ presenta mínimos efectos secundarios, baja biodisponibilidad oral y excelente absorción subcutánea en animales. No es un medicamento y no está aprobado para uso humano.